Soy una pluma.
Una pluma sin destino.
Un destino sin final.
Un final sin apellido.
Un apellido sin excusas.
Una excusa sin palabras.
Una palabra sin melodias.
Una melodia sin pajaros.
Un pajaro sin plumas.
En el largo camino hacia aquel horizonte perdido,
esas promesas distantes de un amanecer,
se encuentran entumecidas entre mis labios.
Mis entrañas tocan el dichoso sentir de su propia filosofía,
mientras sigo caminando hacia aquella promesa perdida,
en aquel horizonte distante.